sábado, 3 de junio de 2017

Las Memorias de Vegeta (Entrada 107)



14 de Septiembre 791

El gelatinoso gusano se elevó por encima de nosotros y abrió sus fauces justo antes de lanzarse contra Kakarotto, quien seguía aun cubierto por aquellos parásitos verdes.

-          Kakarotto – alcance apenas a gritar cuando la enorme criatura lanzo el mordisco, pero Kakarotto logro repelerla usando su ki. El gusano cayo estrepitosamente al suelo retorciéndose, por mi parte el estallido provocado me lanzó contra una pared carnosa en la que me hundí como si se tratase de una mullida cama - ¡Eres un desgraciado Kakarotto! Dijiste que no exagerara con mis poderes, seguramente ya noto todo esto.
-          ¿Eh? ¿De verdad lo crees? Porque hice todo lo posible por no llamar la atención de Majin Boo – se excusó el idiota.

Mi replica se vio interrumpida por un ruido desde la oscuridad. De entre las sombras un segundo gusano apareció e hizo que un escalofrió de recorriera la espalda al ver como reptaba hacia nosotros; sin embargo cambio súbitamente de dirección y se aproximó al primer gusano que yacía aun tirado inconsciente - ¡Hermano! – se lamentó aquel parasito mientras se frotaba contra el otro como si tratara de abrazarle, yo por mi parte me encontraba más sorprendido de que semejante criatura pudiese hablar.

-          ¡Papa! ¡lastimaron a mi hermano! – clamo el gusano llamando a su progenitor.
-           ¿escuchaste eso? Dijo papa – indago Kakarotto no menos sorprendido que yo – presiento que sin quererlo nos metimos en más problemas.
-          ¡AAHH! ¡Kakarotto! ¡aunque no lo creas detesto las cosas asquerosas como las lombrices! – en efecto, siempre he detestado los insectos, principalmente por eso hice volar aquel planeta lleno de alimañas cuando veníamos Nappa y yo de camino a la tierra la primera vez hace tantos años atrás. La “tierra” se estremeció mientras un tercer parasito diez veces más grande repto hasta nosotros.
-          ¡Mira lo sabía! Ya vino su papa – dijo Kakarotto
-          ¡Uhg! Estoy… uhg apunto… de vomitar – anuncie mientras trataba de contener mis arcadas.
-          ¡Papa! ¡Esos chicos me estaban molestando! – acuso el primer gusano llamando la atención de su padre quien luego se giró haca nosotros, a pesar de que no tenía ojos a la vista, sentí que nos escrudiñaba con la mirada.
-          ¡Kakarotto, yo creo que de todos modos ya se dio cuenta! No debemos preocuparnos de lo que hagamos ya.
-          Bueno si… pero es que… Vegeta – comenzó a decir con dudas Kakarotto mientras yo me ponía de pie sobreponiéndome a mi asco.
-          ¡Haaaa! – dispare una docena de proyectiles luminosos al tiempo que Kakarotto imploraba que me detuviese y para mi horror el padre lombriz los devoro dando mordiscos sin mayor problema, para luego solo eructar satisfecho con el bocadillo.
-          ¡Papa acaba de una buena vez con esos sujetos!
-          ¡Si, acábalos!

El padre se acercó más para examinarnos, sentí que las náuseas hacían que me flaquearan las piernas y Kakarotto no hacia más que gritar, los hijos sonreían con malicia expectante a ver que hacia su padre con nosotros. Pero para la sorpresa de todos, el padre extendió un tentáculo a manera de mano y golpeo con este al primer gusano.
-          ¡¿Pero papa porque nos haces esto?!
-          ¡Seguramente ustedes andaban haciendo travesuras! – respondió el padre con una firme y varonil voz - ¡¿Cuántas veces tengo que repetirlo para que entiendan?! ¡”no se alejen de la manada”! ¡les fascina desobedecer a su padre! – tanto Kakarotto como yo no dábamos crédito a la escena frente a nosotros, luego de una pausa el padre se encaró de nuevo a nuestro lado y hablo con tono amable – Disculpen caballeros, quiero saber si mis hijos cometieron alguna grosería.
-          ¿Alguna… grosería? – pregunto Kakarotto.
-          ¡aeh ! s, si se acerca un milímetro más lo hare pedazos – advertí de manera no muy convincente.
-          Bueno, yo conozco a mis hijos y sé que les gusta asustar a los visitantes, es una costumbre que tienen.
-          ¡Pues que maleducados los tiene señor! ¡No tienen buenos modales! – le respondí recuperando un poco de control sobre mis funciones corporales.
-          ¡Ah! Por cierto, ¿no habrás visto a otras personas como nosotros? Un muchacho, dos niños y un sujeto con la cara verde, es que los andamos buscando – inquirió Kakarotto de una manera tan casual que me sentí mal de haberles gritado.
-          ¡Yo si los he visto! – dijo uno de los gusanos, a este punto ya ni sabía cuál era cual.
-          ¡Yo también vi una persona verde! – agrego el otro hijo acercándose más y haciéndome perder la poca compostura que me quedaba.
-          Ah, ese debe ser Piccoro, ¡Y díganme! ¿en dónde se encuentran ahora? – pregunto con entusiasmo el mequetrefe de Kakarotto.
-          La persona de color verde estaba en la parte de arriba – dijo el primer gusano.
-          ¡Sí! Las personas que yo vi también estaban ahí.

Ambos gusanos señalaron con sus tentáculos hacia lo que era el “techo” de la caverna donde estábamos, Kakarotto y yo alzamos la vista siguiendo su indicación, pero antes de poder decir o preguntar cualquier otra cosa un estremecimiento acompañado de un ensordecedor ruido sacudió los interiores de Majin Boo. Un líquido de color verde blancuzco se desbordó por los conductos adyacentes -¡Oh no, Majin Boo debe haber ido al baño!-  dijo el padre gusano antes de verse arrastrado junto a nosotros montones de comida. Kakarotto trataba de sacarle aún más información a la familia de parásitos, pero ellos ya estaban fuera de nuestro alcance en medio de la corriente.


-          ¡Esas lombrices dijeron que Majin Boo estaba en el baño! – le grite a Kakarotto.
-          ¡Eso significa que nosotros terminaremos en el!... – respondió visiblemente alarmado.
-          ¡Demonios!

Negándome a convertirme en deshechos, libere mi ki y comencé a volar para escapar de ahí sin importarme que Boo pudiera percatarse de mi presencia; Kakarotto no queriendo sufrir tan miserable destino, siguió mi ejemplo y escapo de la corriente digestiva, tomando velocidad impacte contra la pared de tejidos intestinales por encima mío y la atravesé como un bólido dejando detrás de mí a Kakarotto mientras me imploraba que le esperase. Seguimos elevándonos sin detenernos esperando que la conmoción causada en el sistema digestivo hiciera que pasáramos desapercibidos mientras nos abriamos camino por el cuerpo de ese monstruo. Ahora que sabía dónde habíamos estado, era más fácil orientarme. Si habíamos estado a punto de salir por “ahí” abajo, lo único que debía hacer era subir hasta que encontracemos rastros de Trunks y los demás.

A pesar de que nuestro trayecto se hizo más fácil, tuvimos que detenernos varias veces para buscar en los recovecos de Majin Boo, no estábamos seguros de donde podrían estar aquellos a los que absorbió. Incluso encontramos lo que parecía ser el corazón de Majin Boo y me cruzo por la mente el hacerlo estallar para asesinarlo desde dentro, pero mi lógica me decía que si no había muerto después de aquella explosión en la que perdí mi vida, algo tan simple no lo mataría. Lo peor de la travesía fue tener la compañía de ese tonto de Kakarotto, el muy idiota no dejaba de curiosear por todos lados y hacer preguntas tontas sobre el funcionamiento de Majin Boo y su organismo; yo mismo tenia mis propias preguntas, pero no habiendo alguien más inteligente que yo en aquel lugar, pues no había quien me las respondiera. Luego de bastante tiempo flotamos lentamente a través de lo que me pareció era el esófago, le advertí a Kakarotto que no tocase nada en absoluto, el más mínimo rose le causaría un cosquilleo a Majin Boo que le haría aclararse la garganta y enviaría un bolo de saliva que nos haría imposible subir o en el peor de los casos podría ocasionarle reflujo, haciendo que tuviésemos que escapar del ácido estomacal nuevamente, Cuando pasamos por la boca y los senos paranasales mi cerebro urdió un plan de escape para cuando hubiésemos cumplido con nuestra misión de rescate. Subimos un poco más y llegamos lo que debía ser el cerebro; para mi sorpresa, no era para nada como me lo esperaba, en lugar de un órgano bien definido, la cabeza de Majin Boo estaba llena de sinuosos caminos creados por lo que parecían ser nervios y tendones, algunos de estos caminos eran tan estrechos que no pudimos desplazarnos más volando, decidimos seguir nuestro recorrido a pie y dimos con un túnel que desembocaba en un bifurcación.

Voy a prepararme otra taza de café y seguiré escribiendo, como hoy es domingo Bulma y los muchachos no despertaran sino hasta más tarde, podre escribir con toda comodidad.



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